Publicado por: EL NUEVO HERALD
Fecha: 3-26-2009
Publicado por: MATTHEW HAGGMAN Y CHARLES RABIN

Con lo que podría ser la mayor victoria de su historia aún a flor de piel —la aprobación para tener su propio estadio— los Florida Marlins todavía tienen que superar una serie de obstáculos antes de poder iniciar la construcción este verano.

El mayor de ellos: conseguir un préstamo de más de $300 millones para la construcción del estadio de 37,000 asientos en la Pequeña Habana. Para eso, el Condado tendrá que vender bonos —respaldados por la promesa de pagarlos con los impuestos a los turistas— en un mercado sumido en la peor crisis crediticia en décadas.

Sumándose a la urgencia, la venta de los bonos tiene que estar encaminada antes de que empiecen los trabajos de construcción este verano. Si el Condado determina que no puede venderlos al precio adecuado, el acuerdo del estadio podría morir para el 1 de julio. Pero después de esa fecha no hay marcha atrás.

Asegurar el financiamiento del estadio es uno de varios pasos importantes que los Marlins y el gobierno tienen que dar antes de que pueda empezar la construcción en los antiguos terrenos del Orange Bowl.

Durante el largo debate de la comisión del Condado el lunes, el tema principal era el dinero. Los comisionados le preguntaron insistentemente al alcalde Carlos Alvarez y al administrador Goerge Burgess si serían capaces de conseguir términos financieros aceptables en un mercado de bonos que ya ha demostrado ser problemático.

Citando un mercado financiero paralizado, el Departamento de Aviación de Miami-Dade anunció en enero que había pospuesto una emisión de bonos planeada para febrero, destinada al pago de las grandes obras en el Aeropuerto Internacional de Miami.

“¿Acaso no es de temer que podamos encontrar una realidad similar cuando tratemos de vender los bonos para la construcción del estadio?”, preguntó la comisionada Audrey Edmonson, que finalmente votó con la mayoría de 9-4 en apoyo del acuerdo.

Alvarez y Burgess dijeron que no creían que ése fuera a ser el caso, aunque reconocieron que no pueden predecir con certeza lo que pasará en el futuro. “Sólo sabremos cómo nos irá en el mercado cuando vayamos al mercado”, dijo Burgess, añadiendo: “No hemos recibido ninguna indicación de que no vayamos a tener éxito”.

Burgess dijo que los funcionarios del Condado comenzarán a reunirse con las agencias de calificación de crédito y con las aseguradoras para poner un precio y vender los bonos. Rechazó la posibilidad de que el Condado pudiera quedar en la incertidumbre, sin saber si podría conseguir suficiente financiamiento de los bonos en lo que se acerca el plazo.

“Sabremos antes del 1 de julio, incluso podría ser el 1 de junio”, dijo Burgess.

En un síntoma esperanzador, el Departamento de Aviación de Miami-Dade anunció que había decidido vender los $600 millones en bonos que había diferido anteriormente.

En otro frente, el equipo y su firma arquitectónica, HOK, están listos para presentarse ante la Junta Asesora de Planificación de Miami como parte de un esfuerzo por conseguir aprobaciones de construcción del estadio, los cuatro garajes y las seis áreas de parqueo en el terreno de 42 acres.

Tras esa reunión, programada para el 1 de abril, habrá una audiencia pública final y una votación de la Comisión de Miami sobre los planes de construcción.

La semana pasada, la Comisión de la ciudad aprobó el acuerdo de financiamiento, construcción y operación del estadio por una estrecha votación 3-2.

La revisión de la Comisión de la ciudad incluye desde el flujo de tráfico hacia el estadio y el acceso de los peatones, hasta el tamaño de las plazas públicas alrededor de la instalación.

Algunos dicen que el diseño de los garajes que flanquearán el estadio será un elemento clave para determinar si el estadio se conecta y activa el barrio que lo rodea: específicamente si los garajes ofrecerán calles animadas con tiendas en los bajos, incluyendo barras y restaurantes en su base, o si simplemente separarán al estadio de las cuadras adyacentes.



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